Consulta Preconcepcional

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Consulta Preconcepcional

Habitualmente, cuando una mujer quiere programar un embarazo le surgen muchas dudas, y con frecuencia acuden al ginecólogo exponiéndoles sus planes y proyectos en busca de respuestas. Es habitual que las pacientes en esta situación planteen al médico lo siguiente: “Me quiero quedar embarazada, ¿que debo que hacer doctor?”. La consulta preconcepcional es aquella que se realiza a todas las mujeres que proyectan un embarazo, y tiene como objetivo reconocer y modificar los factores de riesgo tanto médicos como sociales con el fin de mejorar las condiciones de un embarazo, tanto para la madre como para el feto. De esta manera conseguimos mejorar el resultado perinatal y disminuimos la morbilidad materno-fetal.

Los objetivos principales de la consulta preconcepcional son tres:

Evaluar el riesgo preconcepcional.

 

Evaluar el riesgo preconcepcional.

  • Para identificar los riesgos preconcepcionales es clave la realización de una historia clínica detallada, y siempre vamos a diferenciar dos grupos de pacientes, aquellas mujeres sanas que acuden a la consulta de manera preventiva, de aquellas otras que sí tienen alguna patología y en cuyo caso adquiere gran importancia programar la gestación. Hablamos principalmente de mujeres que presentan diabetes mellitus, hipertensión arterial, epilepsia, enfermedades cardiovasculares o asma, las enfermedades más comunes en la edad reproductiva.
  • En estos casos es preciso realizar un estudio detallado y una valoración del estado actual de cada enfermedad, y en muchos casos se precisa, suspender, o bien sustituir la medicación por otra más adecuada durante el embarazo.
  • A la hora de evaluar el riesgo preconcepcional también es de vital importancia estudiar los antecedentes reproductivos de la mujer. Las pacientes que han tenido complicaciones en embarazos previos están muy sensibilizadas y preocupadas y por ello acuden con prontitud a la consulta del ginecólogo solicitando sus cuidados. Los antecedentes que más se han de tener en cuenta son el parto prematuro, los abortos, la muerte fetal y la cesárea anterior. En todos estos casos la labor preventiva hace mejorar de manera sustancial los resultados de la futura gestación.

Realizar acciones educativas y promotoras de la salud, informando a la paciente de hábitos saludables previos al embarazo.

Son numerosas las acciones educativas y promotoras de la salud que se llevan a cabo en las consultas preconcepcionales, con el fin de aportar una información útil a la embarazada sobre los pros y los contras de ciertos hábitos y situaciones que le ayudarán a conseguir mejores resultados en su embarazo y evitar posibles riesgos. En este sentido, es muy importante la labor de los médicos de familia y de los ginecólogos a la hora de informar sobre hábitos saludables previos al embarazo.

Por ejemplo, es llamativo observar, incluso en la era de Internet en la que el acceso a la información es tan sencillo y rápido, como todavía hay muchas mujeres que no son conscientes de los riesgos de tener un embarazo a una edad tardía. En estas consultas preconcepcionales se informa a la mujer que el retraso de la maternidad por encima de los 35 años se puede asociar a problemas de infertilidad y de patología en la gestación como retraso de crecimiento fetal, diabetes gestacional o preeclampsia.

También es obligación del médico aconsejar a las futuras mamás el abandono del hábito tabáquico o en su defecto disminuir su consumo lo máximo posible, ya que el tabaco está claramente asociado a riesgo de aborto, prematuridad y bajo peso al nacer.

Lo mismo con el alcohol, ya que los problemas que se derivan de su consumo van desde retraso de crecimiento hasta el grave Síndrome alcohólico fetal. Hay estudios que observan que más de la mitad de las mujeres en edad reproductiva y que no usan método anticonceptivo (por tanto en riesgo de quedar embarazada) consumen alcohol.

La obesidad es otro problema que cada año va en aumento. Sería ideal que la mujer en el momento de la gestación tuviera un IMC(índice de masa corporal) adecuado, ya que la obesidad se relaciona con subfertilidad, diabetes gestacional, Para ello se debe promover una nutrición equilibrada y la realización de ejercicio de manera frecuente.

En cuanto a la cafeína, se la ha relacionado con algún efecto adverso en el embarazo, pero los estudios no son concluyentes ni los resultados son claros, lo que sí que parece prudente es recomendar que su consumo no sea superior a 200mgs/día.

Vacunaciones antes del embarazo

Aunque hoy en día la mayoría de las mujeres están vacunadas de la rubéola, es importante su determinación, y en el caso de que se detecte rubéola negativa, sin ninguna duda está indicada la vacunación. En la consulta se debe informar a la paciente que evite el embarazo en los siguientes tres meses tras la vacunación.

Las embarazadas también son un grupo de riesgo en el caso de contraer la gripe, ya que debido a las características de la inmunidad, durante el embarazo la gripe puede ser más grave, por ello sí que se aconseja la vacunación.

La vacunación del VHB (virus hepatitis B) es otra de las recomendaciones que se da a la mujer que quiere embarazarse.
Hablando de vacunas, si tienes pensado quedarte embarazada intenta evitar viajes a zonas que tengan enfermedades endémicas como la malaria o la fiebre amarilla, o vacúnate debidamente con anterioridad.

Prescribir la suplementación farmacológica necesaria en cada caso.

Dentro de la consulta preconcepcional debemos informar de la importancia que tienen ciertos suplementos farmacológicos para la buena marcha del embarazo, y por tanto prescribir a todas las mujeres ácido fólico, yodo y polivitamínicos. La labor del médico de Atención Primaria en este aspecto es esencial. Veamos para qué sirve cada uno de ellos:

  • Ácido fólico: está cientificamente comprobado la importancia del consumo de ácido fólico para disminuir los defectos del tubo neural o espina bífida. El tubo neural se cierra entre los 18 y 26 días después de la concepción. Por este motivo es esencial comenzar la suplementación con ácido fólico mínimo cuatro semanas antes y 12 tras la concepción. La dosis recomendada es entre 400-800 microgramos/día. .
  • Yodo: El yodo es necesario para el desarrollo neurológico fetal. Nuestra dieta suele ser desprovista de este elemento, por eso cobra importancia en las embarazadas tomar sal yodada y administrar un suplemento de yodo de entre 150-200 microgramos/día.
  • Multivitamínicos: recientemente se están publicando artículos en los que se observa que estos pueden reducir las posibles malformaciones cardiacas, urinarias, orofaciales y de las extremidades de los futuros bebés, aunque todavía quedan muchos trabajos por publicar que demuestren claramente estos hechos.

Reproducción Asistida

Se considera que existe un problema de esterilidad cuando, tras un año de relaciones sexuales frecuentes sin protección, no se ha producido un embarazo. A partir de este momento todos los profesionales aconsejan acudir a una consulta especializada para valorar los factores que pueden ser responsables de dicha circunstancia.

En visita inicial se realizará una exhaustiva historia clínica y todas las pruebas complementarias que sean necesarias para llegar a un diagnóstico que permita la correcta elección del tratamiento, es importante que si es una pareja, acudan las dos personas, independientemente de que se tenga conocimiento previo de quién tiene el problema de fertilidad.
La primera parte de este visita consistirá en una detallada interrogatorio en la que se anotarán todos los antecedentes médicos de la pareja, tanto relacionados con la reproducción como ajenos, tratamientos actuales o pasados, intervenciones quirúrgicas a las que se han podido someter, antecedentes familiares, enfermedades hereditarias, etc. Si se dispone de informes médicos previos sobre cualquier aspecto es interesante aportarlos en esta primera visita de modo que el historial sea lo más completo posible y permita al especialista obrar con buen criterio.

La primera parte puede llevar su tiempo ya que el médico debe asegurarse de que las condiciones de salud de la mujer son las idóneas para que se produzca un embarazo seguro sin ningún tipo de contraindicación. Se realizarán preguntas sobre los hábitos de vida de la pareja tales como actividad profesional, toma de anticonceptivos, consumo de tabaco, alcohol, tóxicos, etc. Especialmente importante será la información relativa a los ciclos de la mujer, edad de la primera menstruación o menarquia, regularidad de los ciclos, duración, etc. Información sobre embarazos previos con la pareja actual o con diferente pareja es evidentemente muy esclarecedora a la hora determinar las posibles causas de los problemas para concebir.

A continuación es habitual que se realice una Examen ginecológico y a partir de aquí el médico determinará que otras pruebas complementarias se deben realizar a la pareja antes de tomar decisiones sobre los pasos a seguir para la consecución de un embarazo. En caso de que la pareja aporte pruebas realizadas previamente y siempre que éstas sean válidas por sus características y plazo, se intentará no repetirlas ya que algunas de ellas pueden resultar molestas.

Una vez se dispone de toda esta información el especialista podrá discernir los factores responsables de dicha esterilidad. Las causas pueden ser femeninas o masculinas pero en muchas ocasiones se tratará de un factor mixto e incluso puede tratarse de una esterilidad de carácter idiopático para la cual no se detecta una causa clara y definida.

Es habitual que no se dé un diagnóstico definitivo en esta primera visita ya que el médico suele precisar de algunos resultados de las pruebas adicionales para valorar el conjunto.

Las pruebas más habituales suelen ser las siguientes.

Pruebas Medicas

 

Valoración de función ovárica: se da por hecho que una mujer ovula cuando sus ciclos son regulares (entre 26 y 36 días) pero en cualquier caso y ante cualquier duda es necesaria una valoración más empírica. Esta valoración puede realizarse de tres formas diversas:

 

  • Temperatura Basal: es un método algo anticuado y poco preciso y pesado de realizar para la mujer..
  • Biopsia de Endometrio: se trata del análisis de tejido endometrial que se utiliza con menor frecuencia por su poca precisión y por ser una prueba que puede resultar dolorosa.
  • Analítica Hormonal: es lo más práctico y preciso para valoración de la función ovárica. Se trata de un análisis de sangre para un día concreto del ciclo en el que se determinarán las hormonas relacionadas con la ovulación: FSH (hormona folículo estimulante), LH (hormona luteinizante) y Estradiol en la primera fase de la ovulación; o bien Progesterona y Prolactina en la segunda mitad de ciclo.
  • Estudio Ecográfico Basal: nos permite igualmente valorar la función ovárica en base al desarrollo folicular así como detectar cualquier alteración a nivel de ovarios como pueden ser quistes o tumores. Se descarta también la presencia de alteraciones también a nivel de útero como pueden ser miomas o pólipos endometriales. En caso de detectar alguna anomalía y requerir de información más exhaustiva al respecto se puede acudir a pruebas como endoscopia, laparoscopia o histeroscopia
  • Valoración de la permeabilidad tubárica: se realiza mediante una prueba llamada histerosalpingografía sobre el 8º al 11º día del ciclo, es una radiografía de contraste con el fin de estudiar el útero y las trompas. El próximo paso en caso de anomalía seria realizar el estudio por laparoscopia más cromopertubación.
  • Solicitud de un seminograma: exista o no cualquier anomalía en el seminograma es conveniente remitir el varón al andrólogo, quién profundizará el estudio del paciente para establecer la causa de esterilidad y poder elaborar un plan de tratamiento. En algunas ocasiones, convendrá solicitar pruebas complementarias que nos permitirán profundizar en algunos aspectos del estudio realizado.