Control Prenatal

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Control Prenatal

Pruebas durante el embarazo

Durante el embarazo se realizan una serie de pruebas médicas de rutina, con el objetivo de comprobar que la futura madre y el feto se encuentran en perfecto estado, y de esta forma prevenir o corregir a tiempo cualquier problema que se presente en el bebé y que pueda comprometer la viabilidad del parto.

El control prenatal es muy importante porque se ha demostrado que reduce las complicaciones del embarazo y el riesgo de que se presenten situaciones como un parto prematuro. Además, si se detecta un trastorno de salud en la madre, se puede intervenir antes de que se agrave o afecte al desarrollo del feto, y si se trata de un déficit de vitaminas, por ejemplo, la embarazada puede tomar suplementos nutricionales por indicación de su médico que contrarresten cualquier carencia.

La mayoría de las pruebas que te realizarán son sencillas y no requieren ninguna preparación especial, como los análisis de sangre o las ecografías. Sin embargo, existen ciertas pruebas que se consideran invasivas, como la biopsia corial o la amniocentesis, que sólo se realizan en determinados casos, y siempre y cuando el especialista considere que existen riesgos que las hacen necesarias.

A continuación te explicamos cuáles son las pruebas que te realizarán durante tu embarazo, en qué consisten, y en qué momento de la gestación se suelen practicar.

Analítica sanguínea en el embarazo

¿En qué consiste una analítica sanguínea?

La sangre proporciona información muy útil sobre todo lo que ocurre dentro del organismo y, en el caso de un embarazo, también informa sobre el estado del feto, que está conectado a la madre a través del cordón umbilical, y comparte con ella el metabolismo de nutrientes y deshechos.

Para realizar un análisis de sangre se lleva a cabo una extracción puncionando una vena, normalmente del antebrazo, con una aguja y jeringuilla. La sangre extraída se analiza inmediatamente, o se conserva a una temperatura adecuada hasta que se lleve a cabo el análisis en el laboratorio. Normalmente los análisis se realizan por la mañana, poco después de levantarse y en ayunas, para evitar alteraciones metabólicas del azúcar, grasas y otros.

Durante el embarazo varios elementos resultan de gran importancia para comprobar el buen estado del bebé y su adecuado crecimiento.

Una de las sustancias más importantes es la gonadotropina coriónica humana (HCG): cuando el óvulo fecundado se implanta en la pared del útero el organismo comienza a sintetizar esta molécula, que indica a la madre que está embarazada y prepara su cuerpo para la gestación. Esta sustancia aumenta cada vez más durante los tres primeros meses de embarazo, y es de especial importancia en el cribado de malformaciones fetales que se describe más adelante.

Además, la sangre ofrece información sobre el estado de salud general de la madre, y gracias a su análisis es posible detectar anemias, diabetes, exceso de colesterol, niveles de hormonas, estado inmunológico, etcétera.

¿Cuándo se realiza una analítica sanguínea en el embarazo?

Se realizan al menos dos análisis de sangre durante el embarazo: uno en la primera consulta con el ginecólogo (en el primer trimestre), y otro durante los últimos meses del embarazo, en el tercer trimestre.

Para valorar algunos elementos por separado (glucosa, hemoglobina) no es necesario hacer una analítica completa, ya que existen dispositivos que permiten determinar estos valores con una pequeña punción en el pulpejo del dedo.

En el primer trimestre el análisis de sangre también se utiliza para realizar un cribado de enfermedades infecciosas, esto es, detectar las enfermedades infecciosas que sufre o ha sufrido la madre. Las más importantes son las hepatitis víricas, el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis; el cribado no se repite a no ser que la madre haya vivido situaciones de riesgo durante el embarazo (cortes con material contaminado, sexo sin protección, etcétera). También se estudia si la madre ha pasado ya o no la toxoplasmosis, ya que si no la ha pasado existe riesgo de infectarse durante el embarazo y se deben tomar medidas de precaución.

Cada vez se resalta más la importancia de realizar una consulta preconcepcional, es decir, una consulta antes de que se produzca el embarazo, para planificarlo adecuadamente y realizar un análisis sanguíneo a la madre para detectar posibles alteraciones que se pueden corregir antes de la concepción, para que el embarazo se desarrolle con normalidad.

Análisis de orina en el embarazo

¿En qué consiste un análisis de orina? 

La orina aporta información sobre el estado de los riñones y también acerca de las sustancias metabolizadas en el organismo, por tanto, cualquier alteración en los niveles o la aparición de sustancias nocivas se detectará en un análisis de orina. La orina de la madre se suele obtener al mismo tiempo que se realiza una extracción de sangre, por la mañana temprano en ayunas, así se evitan alteraciones alimentarias sobre el metabolismo.

¿Cuándo se realiza en el embarazo?

Suele realizarse un análisis de orina cada trimestre. Es de especial importancia el análisis de proteínas en la orina en el segundo trimestre, porque una cantidad elevada de proteínas en orina (proteinuria), puede deberse a un aumento de la tensión arterial que produzca un daño en el filtro del riñón. La aparición de proteinuria e hipertensión arterial a la vez es lo que se llama preeclampsia, que debe tratarse y vigilarse para evitar que se presenten complicaciones durante el embarazo y el parto.

En el primer trimestre no solo se realiza el análisis de sustancias en la orina, también se toman muestras que se cultivan para detectar gérmenes. Si hubiera gérmenes infectando las vías urinarias estos podrían pasar fácilmente hacia el útero a través de la vagina, por lo que se debe valorar eliminarlos con antibióticos

TENSION ARTERIAL

¿En qué consiste una prueba de tensión arterial?

La tensión arterial o presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias del cuerpo. Tiene dos valores: la presión sistólica, que coincide con el latido del corazón y es mayor, y la presión diastólica, que es menor.

Los valores normales para una embarazada son siempre por debajo de 140/90 mmHg. Lo habitual es que durante el embarazo disminuya un poco, y en el último trimestre aumente hasta valores normales.

Para comprobar la tensión arterial en una embarazada se utilizan los manguitos de presión habituales; minutos antes de hacer la valoración, la madre debe estar tranquila y es mejor que no haya comido ni bebido.

¿Cuándo se realiza la prueba de tensión arterial en el embarazo?

Se realiza en todas las consultas ginecológicas que se llevan a cabo durante el embarazo, es decir, en el primer, segundo y tercer trimestre.

Es de especial importancia en el segundo trimestre de embarazo, ya que en ese período puede aparecer una hipertensión arterial que es necesario conocer y controlar para que el embarazo se desarrolle con normalidad; incluso puede descubrirse una preeclampsia, que es una hipertensión arterial asociada a proteínas en la orina (proteinuria), que puede dar lugar a muchas complicaciones.

MONITOREO FETAL, Tocografía

El tocógrafo permite registrar el número e intensidad de contracciones uterinas espontáneas que existen antes del parto. A la vez se detectan la frecuencia cardiaca del bebé y la respuesta de los latidos fetales a las contracciones. Lo normal es que tras una contracción uterina el bebé responda acelerando su ritmo cardíaco.

Para determinar todos estos factores es preciso que la madre permanezca acostada, sin ninguna preparación previa, y se le colocan varios electrodos en la superficie del abdomen que recogen las señales eléctricas de los músculos del útero de la madre y del corazón del feto; este sería el test no estresante.

El test estresante se realiza cuando se sospecha alguna alteración del bienestar del bebé; para ello a la madre se le suministran fármacos que provocan contracciones uterinas, y se registra la respuesta de los latidos cardíacos fetales como se ha explicado antes.

¿Cuándo se realiza una tocografía durante el embarazo?

Este tipo de pruebas se realizan no antes del último trimestre de embarazo, cuando el feto se ha desarrollado completamente y está en la etapa de crecimiento y ganancia de peso.

En los embarazos de riesgo conocido los controles anteparto deben comenzar después de la semana 32 de embarazo, pero para los embarazos con un curso normal los controles comienzan a realizarse a partir de la semana 40, si no se ha producido el parto antes de esa fecha.

Cribado de Malformaciones

¿En qué consiste un cribado de malformaciones?

Las malformaciones son todas las posibles alteraciones de la forma y función de los órganos del bebé. Hay malformaciones de poca importancia, que suelen producirse en la última etapa del embarazo, y otras más graves, que suelen venir determinadas por la genética. Sin embargo, suelen ser muy poco frecuentes y hoy en día es relativamente sencillo detectarlas gracias a los cribados que se llevan a cabo realizando varias pruebas. La alteración de los valores de una de las pruebas por separado puede no tener importancia, pero si varias pruebas ofrecen resultados sospechosos se debe pensar en una malformación.

  • Cribado bioquímico: se realiza durante las semanas 15 y 16 del embarazo mediante un análisis de sangre que detecta la presencia de ciertas sustancias de las que se conoce su relación con el buen desarrollo del bebé. Las sustancias más importantes son la gonadotropina coriónica humana o HCG (niveles bajos de la misma hacen sospechar que algo no marcha bien) y la alfa-fetoproteína.
  • Ecografía: se pueden detectar malformaciones anatómicas directamente con esta prueba, así como observar si existen signos que están relacionados con algunas alteraciones genéticas (aumento de la nuca del bebé, pies doblados, etcétera).
  • Pruebas invasivas: la forma más segura de conocer si la genética del futuro bebé está alterada es extraer alguna de sus células y estudiarla, como las biopsias que se realizan a los adultos. Según el tiempo de embarazo se realiza una prueba diferente. La primera posibilidad es realizar una biopsia corial, que consiste en tomar una muestra de la placenta primitiva y analizarla. La segunda opción es la amniocentesis, en la cual se puncionan las membranas que rodean al embrión para poder extraer una muestra de líquido amniótico. Por último, se puede realizar una funiculocentesis cuando el feto está más desarrollado; en esta prueba se punciona el cordón umbilical obteniendo una muestra de sangre fetal.

¿Cuándo se realiza un cribado de malformaciones?

El cribado bioquímico y ecográfico se realiza durante el primer trimestre de embarazo; después la ecografía descartará otras alteraciones anatómicas en las diferentes consultas con el ginecólogo. Las pruebas invasivas solo se realizarán cuando alguna de las pruebas anteriores presente alteraciones, con el fin de confirmar o desmentir una malformación.

Además, hay algunas situaciones que de por sí aumentan el riesgo de malformaciones y se deben vigilar atentamente. Es el caso de las madres mayores de 35 años en el momento del parto, antecedentes de embarazos con malformaciones, o padres con anomalías genéticas, varios abortos a lo largo de la vida de la madre, etcétera

Amniocentesis

La amniocentesis es una examen diagnóstico que se realiza durante el embarazo y en la cual se extrae una pequeña cantidad de líquido amniótico con el fin de estudiar posibles trastornos fetales.
El líquido amniótico rodea al feto y le protege. Está situado dentro del saco amniótico, que es una bolsa que está a su vez dentro de la cavidad uterina. El líquido amniótico contiene células fetales y sustancias químicas producidas por el feto que son las que se estudian tras la realización de esta prueba.

Este líquido se obtiene a través de una pequeña punción con una aguja fina que se introduce a través de la pared abdominal y del útero. A la vez que la punción se realiza una ecografía para guiar correctamente la dirección de la aguja y extraer el líquido del sitio adecuado.

¿Por qué se realiza una amniocentesis?

Las indicaciones principales de la amniocentesis son las siguientes:

  • El estudio de malformaciones o enfermedades genéticas en el feto, como por ejemplo la trisomía del cromosoma 21 o síndrome de Down. Generalmente se indica cuando las pruebas de screening de malformaciones que se realizan durante el embarazo dan resultados anormales. También se puede indicar cuando algún miembro de la pareja es portador de algún defecto genético o cuando hay historia de alteraciones cromosómicas o malformaciones fetales, tales como la espina bífida, en embarazos previos. Se suele realizar entre las semanas 15 y 18 del embarazo
  • Se utiliza para determinar si los pulmones de un feto están lo suficientemente maduros como para que pueda nacer con seguridad. Esto puede estar indicado si se está considerando terminar con el embarazo antes de tiempo por riesgo para la madre o para el feto. Este tipo de amniocentesis se realiza entre la semana 32 y 36. Antes de la semana 32 es muy probable que los pulmones del feto estén aún inmaduros.
  • Se puede usar como tratamiento para disminuir la cantidad de líquido amniótico en casos en los que hay líquido en exceso (polihidramnios).
  • Sirve para diagnosticar una posible infección intrauterina.
  • Se puede determinar el sexo del feto.
  • Se puede conocer el factor Rh del bebé y evaluar la gravedad de una anemia en el feto en caso de incompatibilidad Rh con la madre.